Supongo que algunos de vosotros lo viviréis en vuestras propias carnes. Para los que aún no habéis dado ese paso, no puedo más que advertiros. Ser madre es muy duro. Y no lo digo por las horas intempestivas a las que te levantas, o por lo hiperactivo que pueda ser el niño. (Éste es mi caso, y si me entra la locura de un segundo hijo erradicaré el chocolate durante el embarazo). Lo digo por anécdotas como la del otro día, en que me estaba estirando y descansando de un largo día cuando al entrelazar los dedos alrededor de la nuca me encontré restos de papilla. Sí, en la nuca. Y no soy la niña del exorcista, ni le doy la papilla pensando en hacer mates de espaldas. La verdad, no sé cómo llegó hasta allí. Pero después de un día agotador es cuando me doy cuenta de que necesito una ducha. Y un chubasquero.
La Rebelión de los Pensamientos
Este pequeño espacio está dedicado a todas aquellas pequeñas ideas que se esconden en recónditos espacios de la mente pujando por salir. En gran medida son invenciones literarias y en parte serán gritos de desesperación a una sociedad incomprensible al entendimiento. Siempre, con el objetivo de expresar y compartir sentimientos e ideas de la sociedad que nos rodea y nos impulsa a rebelarnos contra la perversión, maldad y estupidez humana.