Tener tanto tiempo de descanso me hace recordar tiempos andados algunos no muy lejanos, aunque tampoco deseados. Y es que, la mente no acepta negociaciones ni trueques.
A mi alrededor se preocupan de que busque otro trabajo y lo único que hoy recuerdo es el daño que me hicieron con el despido. Es raro, pues estoy encantada con no tener que volver día tras día al trabajo y disponer de la prestación del paro.
La verdad es que me resultaba muy cómodo. Después de más de dos años que conocía al resto de compañeros, el trabajo que tantos sudores y preocupaciones me crearon estaba más que superado, y además, con el traslado al barrio no se podía tener el trabajo más a mano. Sí, estaba cómoda quizá demasiado.
La verdad es que me resultaba muy cómodo. Después de más de dos años que conocía al resto de compañeros, el trabajo que tantos sudores y preocupaciones me crearon estaba más que superado, y además, con el traslado al barrio no se podía tener el trabajo más a mano. Sí, estaba cómoda quizá demasiado.