¿Alguna vez os habéis planteado cómo y quién ideó la prensa rosa? No sé la respuesta. Pero me puedo imaginar la historia. Seguramente se trataba de un desempleado. ¿Jubilado? Quizás. Posiblemente con orígenes pueblerinos. Que en los pueblos existe un virus extremadamente contagioso que trata de hablar mucho de lo ajeno. Sea real o imaginario.
El ingenio debería de ser así:
"El individuo en cuestión se le ocurriría la idea viendo salir de casa a su vecino. A las 8:15, puntual cada mañana sale con un inseparable maletín, un sombrero negro de ala ancha y una gabardina beige.
¿Os lo imaginaís? Todos los días lo divisa desde su ventana, cómo ofrece un beso fugaz a su esposa y cierra la puerta tras de sí. Estira las solapas de su gabardina y mira el reloj. Todo un ritual.
El vecino mirón, intrigado, se aproxima cada mañana a la ventana para vislumbrar al vecino cómo avanza a lo largo de la calle, hasta perderse entre la multitud de la hora punta.
Todos los días realiza la misma acción. Los mismos gestos con suma precisión y exactitud.
Entonces un día decide seguirle. Total ¿qué tiene que hacer? Y acude a una tienda de disfraces para comprarse una peluca de tono oscuro. Castaño. Que no llame la atención.