"Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores".
Winston Churchill
Las conversaciones mantenidas con extraños, casi siempre dan lugar a diálogos intrascendentes. En algunos casos, comentarios insólitos, confusos, e incluso malentendidos. En otras ocasiones, los desconocidos pueden resultar molestos hasta el punto de ser cargantes.
Éste último caso es el que me sucedió ayer de madrugada, sin ir más lejos. Me encontraba acostada, durmiendo profundamente, cuando sonó el teléfono, interrumpiendo mi dulce descanso. Sobresaltada di un brinco en la cama, apenas me incorporé comencé a mirar en todas direcciones, tratando ubicarme. Localicé el aparato telefónico, a escasos centímetros, sobre la mesita de noche. Lo así rápidamente y descolgué agobiada. Demasiado tarde. Habían colgado.
