Desde el club de lectura recomendaron la lectura de Dónde estás, mundo bello, de la escritora Sally Rooney y, esperanzada en que fuera una lectura más ligera que la anterior, me he imbuido en su lectura. Ligera es, pero tiene su enjundia.
Sinopsis
Dos amigas se acercan a la treintena en ciudades distintas y tras mucho tiempo sin verse, Alice, novelista, conoce a Felix, que trabaja en un almacén, y le pide que la acompañe a Roma para promocionar su último libro. Su amiga, Elileen, está superando una ruptura y empieza a flirtear con Simon, un chico al que conoce desde que eran niños.
El verano se acerca, y las dos chicas se siguen enviando coreos electrónicos en los que se ponen al día. Hablan de su amistad, de sus relaciones, de arte, de literatura y de un futuro cada vez más incierto. Dicen que quieren verse pronto, pero ¿qué pasará cuando lo hagan?
Alice, Felix, Eileen y Simon todavía son jóvenes pero pronto dejarán de serlo. Se juntan y se separan, se desean y se mienten. Sufren por amor, por sexo, por sus amistades y por el mundo en el que viven. ¿Están en la última sala iluminada antes de la oscuridad? ¿Encontrarán una manera de creer en un mundo bello?
Capacidad para analizar el comportamiento humano, busca la belleza en los claroscuros de la amistada y en el porvenir incierto de nuestro planeta
Mi opinión
Dónde estás, mundo bello es una novela peculiar, por decir algo. Se separa ligeramente de otros libros del club de lectura en que es bastante fácil de leer, aunque me ha costado amoldarme al diálogo sin guiones y la extensa narrativa. Esto último se debe a las novelas de suspense que estoy acostumbrada a leer. Mea culpa.
La autora utiliza al narrador omnisciente y en ocasiones como si fuera una cámara, para mostrar la vida de sus dos protagonistas, Eileen y Alice, amigas desde la universidad, cuyos caminos se han separado, pero mantienen el contacto en forma de emails. Este punto es lo que me resulta más curioso.
En primer lugar, porque en estas páginas incluye sus sentimientos más profundos y a mi manera de ver, lo mejor de la novela.
“Me siento un fracaso, y en cierto modo mi vida no es nada, y a muy poca gente le importa lo que suceda en ella. Cuesta tanto, a veces, verle el sentido, cuando las cosas que creo que son importantes en mi vida resulta que no significan nada y la gente que se supone que me quiere no me quiere”
En segundo lugar, genera dudas en cuanto a la forma de comunicarse entre las dos amigas. Con emails que parecen las reflexiones más propias de un diario en las que expresan sus dudas existenciales, del lugar que ocupan en el mundo, el trabajo, la familia y su percepción de la amistad, al no sentirse correspondidas como se desea.
“No podemos conservar nada, menos aún las relaciones sociales, sin alterar su naturaleza, sin impedir de una forma antinatural parte de su interacción con el tiempo”
También incluyen divagaciones, fáciles de olvidar, bajo apariencias de superficialidad, pero con importantes reflexiones acerca de la deriva de la civilización
“(teoría de la fealdad) antes de los setenta la gente llevaba ropa duradera de lana y algodón, guardaba las bebidas en botella de cristal, envolvía los alimentos con papel y llenaba su casa de robustos muebles de madera. Ahora la mayoría de objetos en nuestro entorno visual están hechos de plástico”
No sé muy bien si estos capítulos en los que se dedican a intercambiar opiniones trascendentales sobre la vida, se pueden atribuir al cambio que se ha producido en la sociedad desde el confinamiento, que menciona, al igual que trastornos neurológicos que ha producido.
En cuanto a los demás personajes, fundamentalmente tenemos a Félix, a quien conoce Alice en Tinder, y Simon Costigan, amigo de la infancia de Eileen. Como es de suponer, ambas acabarán estrechando lazos con ellos. No penséis que he destripado nada, pues aparece desde las primeras páginas.
La novela trata la relación afectiva, tanto de amistad como de amor (y sexo) entre estos cuatro personajes que rondan la treintena y las dudas en seguir invirtiendo su tiempo en ello.
“Estoy de acuerdo en que resulta vulgar, decadente e incluso epistemológicamente violento invertir energía en las trivialidades del sexo y la amistad cuando la civilización humana se aboca al colapso”
Sus dudas existenciales
“El ejemplo de Jesús sólo sirve para que mi existencia parezca frívola y banal en comparación (…) en la vida real no me encargo de cuidad de nadie más que de mí misma”
Pero también su espíritu miedica, cobarde
“Sé que si tuviese auténtico talento ya habría hecho algo con mi vida a estas alturas; no me engaño. Si lo intentara estoy segura de que fracasaría y por eso no lo he intentado nunca”
Y derrotista
“cada vez que pasa algo realmente bueno, mi vida se desmorona”
Y muy cabal al mismo tiempo
“Soy consciente del privilegio extraordinario que supone poder ganarme la vida con algo tan inútil como por definición como es el arte”
Muestra una generación que ha perdido el norte y que busca respuestas en la religión
“La mentalidad cristiana, la diversión no tiene fin. Para ti y para mí es más complicado, porque no parece que podamos quitarnos de encima la convicción de que nada importa, de que la vida es arbitraria”
También habla del poder del éxito
“Me había convertido en esa persona que había anhelado ser en su día, y que ahora despreciaba con todas mis fuerzas”
Los movimientos políticos actuales que machacan con ideas catastrofistas de cambios climáticos, responsabilizando al ser humano. Aunque es bien sabido que lo único que buscan es el control
“No soportaría la idea de abortar solo porque tengo miedo del cambio climático (…) sería una especie de gesto enfermo, insensato, una forma de mutilar mi vida real por sumisión a un futuro imaginado. No quiero formar parte de un movimiento político que me hace ver mi propio cuerpo con recelo y temor”
Me ha sorprendido que hablara de la soberbia y desprecio de los lectores frente ante aquellos que no leen, al decir que la “cultura libresca” margina a los no lectores. Lo cual no creo que sea cierto, ya que, durante los últimos años se premia la ignorancia y el desconocimiento. Personalmente, me parece que la lectura es un entretenimiento mucho más divertido que la televisión.
No escatima en escenas eróticas, que no aportan a la trama y a mí me han sobrado. A veces me parece un poco contradictorio que indique la superficialidad de las novelas y al mismo tiempo utilice algunas escenas carentes de significado.
El hecho de que no empatice con los personajes provoca que mi gusto por esta novela se diluya a cada página leída. Es bien cierto, que nuestros gustos inciden en gran medida en la percepción que tenemos de una novela. Así que no tengáis muy en cuenta mis comentarios.
Para finalizar, me gustaría dejar una frase con la que concluye una de las protagonistas y creo que puede resumir una de las máximas de la religión cristiana
“La cosa más normal en los seres humanos no es la violencia, ni la avaricia, sino el amor y el cuidado”
Novela: Dónde estás, mundo bello
Autora: Sally Rooney
Categoría: Drama
Recomendación: Lectura sin pretensiones.
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