Tener tanto tiempo de descanso me hace recordar tiempos andados algunos no muy lejanos, aunque tampoco deseados. Y es que, la mente no acepta negociaciones ni trueques.
A mi alrededor se preocupan de que busque otro trabajo y lo único que hoy recuerdo es el daño que me hicieron con el despido. Es raro, pues estoy encantada con no tener que volver día tras día al trabajo y disponer de la prestación del paro.
La verdad es que me resultaba muy cómodo. Después de más de dos años que conocía al resto de compañeros, el trabajo que tantos sudores y preocupaciones me crearon estaba más que superado, y además, con el traslado al barrio no se podía tener el trabajo más a mano. Sí, estaba cómoda quizá demasiado.
La verdad es que me resultaba muy cómodo. Después de más de dos años que conocía al resto de compañeros, el trabajo que tantos sudores y preocupaciones me crearon estaba más que superado, y además, con el traslado al barrio no se podía tener el trabajo más a mano. Sí, estaba cómoda quizá demasiado.
He recibido todo tipo de comentarios al respecto, desde que me estaba apoltronando en ese puesto y no era para mí hasta que no me merecían en ese trabajo. La verdad es que son todos ciertos. No voy a negarlo. Trabajé a destajo durante más de dos años, realizando el trabajo de varias personas. Explicando y creando procedimientos que unos cuantos disgustos conllevaron. Aguanté malos modos y estupideces varias, tanto de superiores como de otros empleados que como niños mimados y engreídos se han comportado. Me tocó suplicar para que me subieran el sueldo como de palabra me prometieron al inicio del contrato. Fui a trabajar en ocasiones en que la baja hubiese sido lo más acertado. E hice horas extras que no pasé por caja. En definitiva, una estúpida de cabo a rabo.
Hace casi cinco meses me devolvieron todo el esfuerzo y el trabajo que dediqué a la empresa. "Tengo una mala noticia" me avisaron "estás despedida". Si se rien en mi cara con descaro no me produce menos asombro ni menos dolor, ni menos mal trago.
Lo único provechoso que he sacado es que me encuentro bastante mejor. Mi cuerpo no se cansa tanto y para mí eso, hoy por hoy, lo es todo. De momento, he sido yo quien ha ganado. Pero quiero creer que hay un trabajo para mí ahí fuera que no me obligue a dedicar muchas horas, pues no puedo maltratar este desgastado cuerpo que no siempre responde como una quisiera. Solo sé que dentro de un año, a más tardar, he de encontrar algo que pueda compaginar con mi familia y esta enfermedad. Hasta entonces, solo Dios dirá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario