El día de Reyes recibí unos vales canjeables para estancia en hotel. Habían sido comprados en una conocida agencia de viajes. Lo cierto es que los Reyes Magos me conocen bastante bien y no hace falta que escriba la carta para saber que me encanta viajar. Cada uno tiene sus manías, ¿no?
Pues hoy me he decidido a utilizarlos. Sí, ocho meses después. Os preguntareis: Si tanto le gusta viajar ¿por qué no los ha utilizado antes? Pues muy sencillo, pensé que sería más fácil utilizarlos en cualquier fin de semana antes de que caduquen a finales de año. Y, de este modo, aprovechar los periodos vacacionales prolongados para realizar los viajes de larga distancia. Pues a estas alturas me estoy percatando de que no es tarea fácil el utilizarlos dentro de un mes sin que me cueste dinero.
El primer paso fue realizar una ardua tarea de selección del extenso catálogo de hoteles que se pueden elegir en Ibiza. En concreto, seis que varían entre los catalogados entre dos llaves y tres estrellas (sólo uno en este último caso). Fue complicado, pero al final me decanté por el de tres estrellas.
Llamé al hotel para reservar. No, me indican. Ha de acudir a la agencia de viajes para realizar la reserva.
Al día siguiente me presento en la agencia de viajes y les explico que quiero reservar en el hotel pagando con los Talones. La contestación: "Ha de llamar al hotel. Si quieres que reservemos desde aquí, te hemos de cobrar la comisión".
Posponemos la reserva, hay tiempo. Probamos días más tarde llamando por segunda vez al hotel, obteniendo idéntica contestación que en la primera ocasión. Hemos de acercarnos a nuestra agencia de viajes. Podemos hablar en todo caso con la central de reservas. Así que optamos por esta última opción que nos resulta igual de decepcionante. Hemos de acudir a la agencia de viajes.
Nos encontramos en un círculo vicioso en el que el único camino que se nos queda abierto es pagar para contratar. A pesar de que en las condiciones generales de la contratación, en el apartado correspondiente a las reservas indica textualmente "En caso de reserva telefónica directa al Hotel u otro proveedor del programa, es indispensable que se informe de que será pagada con los Talones Monedero, haciendo entrega en el momento de su presentación".
¿Es esto una estafa? Por mi parte quiero creer que todo es producto del carácter latino, cuyo lema principal es de trabajar poco y festejar mucho. Por otro lado, bien es sabido que en verano, entre las vacaciones del personal y el calor que nos ofrece el clima mediterráneo hasta las hormigas son capaces de dejar de trabajar y ponerse a la par con la cigarra, a tocarse la panza.
Ahora me toca decidir si comenzar a echar chispas en la agencia de viajes e interponer una reclamación o pagar, callar y publicar el nombre de la agencia de viajes y los talones.
Si alguien sabe de un caso similar, por favor, que lo publique
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