No ha parado de llover. Recluida en casa, espero el momento en que acalle la lluvia para dar paso al día. Pero, no llega tan ansiado momento. La oscuridad del frío cielo atormenta mis sentidos que solicitan cobijo en el asolado lecho.
¿Será este día denominado de la salud el que ha rebajado mi alegría, sepultada por un alud de falsas esperanzas y desidia porque se fue la luz? Esos rayos de sol que irradian energía como cuando estás tú.
Hace días que no me saca y mi vitalidad se escapa, como el gordo de Navidad, otro año más sin poderlo rozar. Esperemos que el año venidero sea más placentero y halagüeño que este que se nos va. Y lo podamos celebrar aunque nieve o llueva más.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
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