Estrenamos un nuevo año y unas nuevas ilusiones. Es una época de cambios y proyectos, muchos de los cuales se quedarán en el camino aún sin nosotros saberlo. A estas alturas de la vida he decidido dejar de anhelar el mañana y apartar los propósitos a un lado para soñar con el día a día.
No obstante, sin tratar de retar a la suerte y deseando fervientemente que nuestros propósitos lleguen a manifestarse en este 2011, espero y deseo de corazón sea un gran año. Es tiempo de cambios y toca avanzar un nuevo paso hacia el futuro cada vez más cercano. Recorrer poco a poco el camino disfrutando con cada recodo del recorrido.
Confiemos en que el porvenir sea tan prometedor como ansiamos en nuestro interior. Eso sí, nuestros pensamientos serán siempre expresados en voz baja para no tentar a la suerte que tanto se aleja como la vida avanza.
Confiemos en que el porvenir sea tan prometedor como ansiamos en nuestro interior. Eso sí, nuestros pensamientos serán siempre expresados en voz baja para no tentar a la suerte que tanto se aleja como la vida avanza.
Mis deseos para este año son para que se cumplan todos aquellos pequeños sueños perdidos. Arrinconados en polvorientos estantes de nuestra memoria. Todos esos anhelos olvidados nos arrastran lejos de nuestro destino.
Y, por último, me gustaría dedicar las últimas palabras a esos diminutos seres que nacen cada día, contagiándonos la alegría, e infundiendo de esperanza nuestros corazones. Impregnándolos de confianza acerca de un futuro prometedor. Siempre mejor que el hoy que nos acompaña.
Y, por último, me gustaría dedicar las últimas palabras a esos diminutos seres que nacen cada día, contagiándonos la alegría, e infundiendo de esperanza nuestros corazones. Impregnándolos de confianza acerca de un futuro prometedor. Siempre mejor que el hoy que nos acompaña.
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